En Ringuelet una joven protege a un lagarto que se quieren comer algunos vecinos del barrio

En 1 entre 519 y 520 hay un viejo caño tapado por la basura que se fue acumulando y que pertenecía a la antigua empresa estatal Obras Sanitarias. Una joven que vive en esa cuadra hace dos días se sorprendió al ver que se asomaba un lagarto overo que lo usa como refugio.

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El viernes Brenda Martínez salía de su domicilio para ir al trabajo. Eran las 9 de la mañana, y en la cuadra donde vive vio que un lagarto se asomaba de la boca de un caño de mediano tamaño, que quedó en desuso desde hace mucho tiempo. Pertenecía a Obras Sanitarias de la Provincia. Por ahora le pertenece sólo a él.

Es un ejemplar pequeño de una especie cada vez menos vista por vecinos de la zona cercana al arroyo El Gato.

En esta oportunidad, lejos de intentar apropiarse del pequeño reptil para adoptarlo como mascota, la vecina de Ringuelet intentó darle alimentos para que sobreviviera. Hay que aclarar que en esa cuadra el lagarto tiene pocas opciones para huir, ya que está frente a las vías del Ferrocarril Roca, que son una barrera natural para que el pequeño animal escape en dirección este, hacia El Mercadito.

En los extremos de la cuadra hay tránsito vehicular y mucho movimiento. El inofensivo lagarto se protege permaneciendo en al caño donde pasó las primeras horas de 2019.

Lo más curioso de este hallazgo no tan infrecuente, es que la vecina teme que los chicos que deambulan por la zona se lo coman. Los encontró intentando atraparlo, y le dijeron: “Este bicho no es de nadie, así que si queremos comerlo nadie nos lo puede prohibir”.

Preocupada por el destino del animalito, Brenda se comunicó para consultar qué trámite o reclamo puede hacer, y a dónde.

Luego de que nos relatara la historia del pequeño “Margarito Tereré” le sugerimos que en las primeras horas del lunes se acerque a la OPDS, o a la Municipalidad.

Son postales de una sociedad en las que conviven jóvenes preocupados por la preservación de la fauna – como Brenda – con chicos humildes necesitados de llevar alimento a sus casas. La ecología no es un problema para ellos, el hambre sí. Y para el pequeño reptil extraviado de casa, perdido y ahora refugiado, el arroyo El Gato está a demasiada distancia.

Fuente: infoblancosobrenegro.com

http://noticiasensenada.info

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