Cuando hay razones que la razón no entiende

En un relato en primera persona, el entrenador ensenadense detalla las dificultades que tuvo que enfrentar la noche del temporal de la semana pasada, mientras volvía de entrenar con su equipo.

0

*Por Mario Puhl, entrenador en el Club Porteño de Ensenada, 5ta división, categoría 2002. En 2016 fue técnico de Primera en la mejor campaña de la historia del club, clasificando al Torneo Federal.

El viernes todos sabíamos que iba a llover y a medida que se terminaba la tarde veíamos que no iba a ser una lluvia común pero el tipo decidió igual ir a entrenar a sus chicos a Ensenada en su motito.
La vuelta empezó a complicarse mas de la cuenta mientras
volvía por «la 43» los relámpagos me hacían sentir una estrella de Hollywood rodeada de flashes ya entrando a La Plata por la 32 las primeras gotas se hacían sentir pero no iban a sacar mi ilusión de llegar a casa a comer la rica Milanesa que había comprado en el Un Porteño En Ensenada.
Llegando a 13 se vino el temporal ahí me dije «bueno al menos llego a lo de mi hermano en 16 y 32» pero ya en 15 se desató un temporal se corto la Luz el transito se detuvo las piedras me pegaban por todos lados no se veía un metro.
Me subí a una vereda inexistente e invisible…Era imposible avanzar (la motito ya no andaba) mi cabeza ya no soportaba tantos golpes, ni mi cuerpo el peso de mi ropa empapada, mis ojos logran ver abierta la puerta del patio de una casa con un cerco improvisado con pallets y una media sobra que me sirvieron de refugio por unos minutos justamente era la casita de mi amigo Lucho ese al que el ultimo temporal le destrozo la casita y se llevo al cielo.
Sentí miedo mucho miedo de verdad a punto casi de resignarme a lo que sea que podía pasarme… pero al rato una ráfaga de viento voltea mi moto y veo caer al agua todos mis estudios médicos (que estoy haciendo por unos problemitas personales) mi carpeta de entrenamiento, mi celular mi celular, mis herramientas y mi ansiada «cena»… tan grande fue mi bronca que me dio coraje para juntar todo y hacer el intento de poder llegar a lo de mi querido hermano a penas a 30 mts de ahi. Al llegar siento un ruido fuerte atrás mio un par de chapas de una de las casas que separaban mi refugio improvisado de lo de mi hermano caían sobre la misma vereda donde segundos antes había pasado.
Por fin pude llegar a lo de «El Lalo» que estaba a oscuras con un par de amigos en el único sector de casita donde no se le llovía.
Me temblaba todo no se del miedo y xq mi cuerpo todo mojado empezaba a sentir frío
Pero pude llegar.
Me preguntaron de «donde venís loco de mierda con esta tormenta en moto? Mira como estas !!!»
De Entrenar en mi querido Porteño respondí
Vos estas en pedo me dijeron los tres.
Por dentro dije «ustedes no entienden nada»

Leave A Reply

Your email address will not be published.