DERRIBANDO MUROS AMARILLOS, EL SI SE PUEDE DE ASNAGHI: El edil de Ensenada propone arrasar con los paredones del puerto en Campamento

El candidato a intendente de Ensenada por el frente oficialista Juntos por el Cambio, el concejal GUSTAVO ASNAGHI, pateó el tablero en una jornada denominada “Puerto La Plata, oportunidades y desafíos”, que se desarrolló en el salón de actos de la UTN en 60 y 124, al plantear, entre otras propuestas, la eliminación de los muros perimetrales que el puerto tiene en varios sectores y que impiden el normal esparcimiento con vista al río de la comunidad periférica.

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Asnaghi hablaba de los enormes y antiguos paredones amarillos que se ubican impidiendo la vista hacia el dock central, en el lateral este de la calle Buenos Aires, así como también el que cubre gran parte de la calle Gaggino desde el fondo, donde termina el recorrido de los micros de la Línea 307, denominada zona de las 5 bocas, hasta la plaza Azucena Villaflor, en su mano derecha, impidiendo la vista al Canal Oeste. Pero además, quiere sacar los alambrados que circundan los caminos de acceso a la Isla Santiago.

El planteo de Asnaghi, un hombre del radicalismo ensenadense, busca “salir definitivamente de la oscuridad urbanística y alejar definitivamente aquellos fantasmas que escondieron esos paredones durante años, especialmente en épocas de las últimas dos dictaduras militares, devolviéndole a Ensenada esa bellísima vista al agua, que el autoritarismo y la mala planificación le quitaron por décadas a una ciudad en la que el río parece condenado a estar escondido”, según expresó el edil en diálogo exclusivo con PRIMERA PÁGINA.

El legislador local adelantó que presentará un proyecto en ese sentido en el Concejo Deliberante de Ensenada y que espera ser acompañado “por unanimidad, dado la factibilidad inmediata y las virtudes claras del proyecto para todos los ensenadenses”. 

 

 

– Epígrafe del video –

VIDEO DE LA UTN: En la filmación de la Universidad anfitriona, puede verse la jornada completa, con casi 9 horas de exposiciones. La palabra del concejal ensenadense Gustavo Asnaghi, que estuvo acompañado por el intendente de Berisso, Jorge Nedela, comienza en la hora 8:08:00 y termina en 8:14:00, aproximadamente.

EL DISCURSO TEXTUAL DE ASNAGHI EN LA UTN

Recurriendo a la historia, Manuel Belgrano, el prócer al cual honra Ensenada desde su plaza principal promovió la creación del puerto desde un principio y en su carácter de Secretario del Consulado aconsejó medidas para la caleta a fines del Siglo XVIII. Basándose en su informe, el Marqués de Avilés y Fierro – posteriormente fundador de nuestra ciudad – habilitó el puerto el 2 de Enero de 1801 y delineó la futura villa. 

Los resultados posteriores no fueron los esperados ya que lo impidieron los intereses comerciales montevideanos. Dicen las crónicas que funcionó como sustituto del puerto de Buenos Aires hasta 1820. Lamentablemente este mal comienzo fue un presagio de lo que sucedería a lo largo de la historia (en la que no voy a hondar en estas líneas) y que hoy deviene en el actual Puerto La Plata. Esta cita histórica guarda relación con lo que ha sucedido a través del tiempo entre los habitantes de nuestra ciudad y la actividad portuaria.

En Ensenada, el vecino habla del Puerto como un asunto que no es suyo, como una ciudad porteña sin agua, porque no se hizo lo suficiente para incorporarlo culturalmente a los proyectos que se debatieron siempre a puertas cerradas sin su necesaria participación y tampoco recibieron los beneficios que merecen de la actividad del Puerto. Los obstáculos materiales (enrejados y paredones, guardias y alambrados) son resabios de viejas jurisdicciones militares, que amurallan a la ciudad y que de una buena vez por todas deben ser en parte derribados, con el control y resguardo que amerite cada dependencia pero con el deber de permitirnos a los ensenadenses tener trayectos que nos acerquen directamente al AGUA, porque en la ciudad solo vemos al río y nos ocupamos cuando este crece, a lo sumo que vayamos a un club náutico o trabajemos en alguna empresa a la vera del puerto (por supuesto, obviando la costa puntalarense).

Derribar las antiguas barreras implica un nuevo uso del espacio público, con un sentido nuevo antes militarizado que genere empatía con los ciudadanos y que sea amigable con un turista interesado en la matriz productiva característica del Puerto, incluyendo a la madre de industrias: el Astilleros Río Santiago.

A la convocatoria hay que sumar a los Concejos Deliberantes de la región para que participen democráticamente en todo asunto que los involucre, como así también crear un Consejo Económico y Social que le de participación a las minorías y entidades intermedias, para que nunca más suceda que nos radiquen empresas dentro del casco urbano que generan un impacto ambiental indiscutiblemente negativo sin que los vecinos podamos oponernos.

A la radicación de empresas hay que sumarle la obra pública ejecutada y otra seguramente por ejecutar, que inciden directamente sobre la vida de miles de familias que no son llamadas a opinar; el aumento de la actividad portuaria traería mayor tráfico automotor, con mas polución de la ya generada por las empresas de la zona, porque por más que se cumplan con los parámetros permitidos de contaminación, generan impacto sobre el bienestar y la salud emocional de los vecinos y sumémosle a esta problemática la tala indiscriminada, la eliminación de cauces naturales, la actividad del CEAMSE, y la desaparición de humedales y bañados.

Resulta evidente que es necesario medir el impacto cultural de acuerdo a lo que marca la agenda 21 de la cultura en el punto 25, promovida por ciudades y gobiernos locales unidos (CGLU), que establece el compromiso de: “Promover la implementación de formas de evaluación del impacto cultural para considerar, con carácter preceptivo, las iniciativas públicas o privadas que impliquen cambios significativos en la vida cultural de las ciudades”.

Por estos motivos enumerados, es fundamental crear leyes y ordenanzas que prevean y regulen el cambio de vida en la ciudad; generar una instancia de diálogo democrático que involucre de manera directa a los vecinos de la región, para que ni el puerto, ni el comercio, ni los grandes beneficios que traería para el país y la provincia la actividad, sean ajenos a su vida cotidiana. Es necesario programar un plan maestro intermunicipal de reforestación para aminorar y anticipar los efectos negativos que van a impactar sobre la salud de la población; priorizar capacitaciones y nuevos puestos de trabajo locales, porque no existe posibilidad de desarrollo de un proyecto sostenible sin la participación activa de la ciudad, como sucede en la mayoría de los puertos y de esta forma comenzar a saldar una deuda pendiente que tiene la historia del Puerto con los ensenadenses.

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