“A Lito lo mató la policía”: un fiscal disfrazó de accidente el macabro asesinato de un padre de 5 hijos

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Algunos policías del Comando de Patrullas de La Plata lo acosaban, le hacían bullying, le sacaban la poca plata que puede recaudar repartidor de una parrilla. Hasta le quitaban la comida que llevaba en el reparto.

Esa noche, tres asesinos con uniforme lo vieron pasar por la rotonda de la autopista de 120 y 32, se subieron a sus motos en las puertas de la garita que esa fuerza de seguridad tiene allí y salieron a correrlo para repetir su mala costumbre de hostigarlo y robarle lo poco que tuviera encima.

El pobre Lito transitaba por 120 desde la rotonda hacia su casa de 524 y 115, sin darse cuenta que los tres sinvergüenzas de uniforme azul lo perseguían en dos motos para tratar de sacarle algo, como hambrientos lobos solitarios en medio del desierto asediando a su presa indefensa. Todo indica que a Lito lo mató la policía…

LA VERSIÓN DE LA MADRE

A la altura de la estación de servicio de 120 y 526, Lito se dio cuenta que lo estaban siguiendo dos motos, una con un oficial a bordo y la otra con dos uniformados encima.

Entonces, cansado de tantos abusos policiales anteriores, el joven padre de 5 hijos decidió acelerar, doblar en 525 hacia 122 para tratar de perderlos en las finas e intransitables calles de la villa ubicada en esa zona.

Las cámaras de seguridad muestran que las motos de los policías entran a esa zona detrás de Lito, lo emboscan sabiendo que al llegar a 122 solo le quedaba una salida: ir por 524 hacia 120, cruzar la avenida y recorrer las 4 cuadras hasta su casa, donde finalmente estaría a salvo.

En 524 y 121 lo cruzaron y una patada del asesino que iba sentado detrás en la moto de dos, le hizo perder el equilibrio, haciendo que cayera pesadamente sobre el asfalto.

La moto quedó tirada unos 5 metros antes que el cuerpo ya sin vida de Lito, que al golpear su cabeza contra el cordón sufrió una fuertísima fractura de cráneo que le produjo la muerte.

Según un testigo, los policías lo patearon en el piso, posiblemente ya muerto, luego se subieron a sus motos y se marcharon del lugar.

Un vecino llamó al 911 y avisó lo visto. Entonces, los mismos asesinos volvieron al lugar de los hechos, ahora como policías y no como los delincuentes que fueron minutos antes.

Una versión de la propia madre de la víctima los pinta de cuerpo entero a estos asesinos, dueños de una hipocresía aterradora.

“Cuando me avisaron fui corriendo hasta el lugar donde estaba el cuerpo sin vida de mi hijo. Allí había muchos policías, pero uno se acercó a hablarme. Yo le tomé la mano y lloré mucho, mientras él me consolaba. Era uno de los tres asesinos”, dijo envuelta en llanto Florencia, la sufrida madre de Lito y otros tres hermanos.

LO QUIEREN HACER PASAR POR ACCIDENTE

La causa fue caratulada como un accidente. Los policías aseguran que el chico se topó con un enorme pozo, cayó, se golpeó la cabeza y murió.

Primera Página recorrió sobradamente el lugar y verificó que eso es prácticamente imposible, teniendo en cuenta la distancia que existe entre el mencionado pozo y el lugar donde quedaron la moto y el cuerpo: casi media cuadra.

Además, los cráteres, la oscuridad y la estrechez de las calles hacen mella en la versión policial que indica que el chico iba muy rápido y por eso cayó. En esa calle no hay manera de ir a gran velocidad. Cualquiera que las recorra podrá comprobarlo a simple vista.

Lo cierto es que el fiscal del caso, Juan Cruz Condomí Alcorta, parece no querer cambiar la carátula de la causa para que pueda investigarse un asesinato en vez de un accidente.

Los fiscales trabajan siempre con los policías, que son los auxiliares de la Justicia, y corporativamente suelen tratar de proteger a los uniformados de muchos de los desastres que generan con su accionar ilícito.

Este parece ser claramente uno de esos casos. La familia le entregó todo tipo de pruebas para que el fiscal investigue una muerte por asesinato. Pero Condomí no hace lugar a esas pruebas y sigue diciendo que fue un accidente. Lo que podría ser claramente un caso de corrupción judicial.

UN FINO RELATO DE LOS HECHOS

El 7 de octubre en horas de la noche, Néstor Ramón “Lito” Costilla, un joven de 28 años, padre de cinco niños, llevó a un amigo hasta su casa, en diagonal 74 y 119. Se quedó un rato con él mientras hablaba con su hermana Daiana por videollamada, escribió el portal La Izquierda Diario.

A las 23:26 terminan la llamada y Lito vuelve en su moto a la casa de su madre, ubicada en 524 y 115. A las 23:54, su hermana recibe un mensaje donde le preguntan si sabía de lo ocurrido con Lito y luego, la confirmación menos pensada: “Sí, está muerto”.

A los pocos minutos, llega la familia al lugar del accidente, en 524 entre 120 y 121, a un par de cuadras de la casa familiar. La ambulancia ya se había ido y los peritos de la Policía Científica se encontraban junto al cuerpo de Lito.

Según relata Daiana, los policías acompañan a su madre en el recorrido que el joven hizo desde la casa del amigo hasta el lugar del accidente, indicando cómo se habría producido el hecho: le dijeron que se habría topado con un pozo en la calle y cayó.

“Imposible”, afirma Daiana, quien agrega que Lito conocía las calles del barrio como nadie. “Mi hermano era delivery de la parrilla de 120 y 530 y pasaba por ahí todo el tiempo”.

Las sospechas de que no fue accidente como afirmó la policía, se acrecentaron cuando varios vecinos se acercaron a contarle a la familia que vieron cómo dos motos de la policía perseguían a Lito y luego de que cayera al piso lo patearan.
Al día siguiente, la familia, por motus propio, decidió buscar las cámaras en la zona donde murió el joven y así con las filmaciones verificar lo relatado por testigos.

“Desde la garita de policía de la rotonda de la autopista salen dos motos en contra mano y lo empiezan a seguir. En otra cámara se ve que Lito pasa muy despacio y mira para atrás”.

La familia maneja la hipótesis de que la policía está involucrada en la muerte de Lito. Durante la cuarentena sufrió en varias oportunidades hostigamiento policial. “Lo verdugueaban, le sacaban plata, a veces las cosas del delivery”, señalaron su madre y su hermana.
El pasado 13 de octubre 2020 realizaron la primera marcha exigiendo justicia por Lito. Fue muy importante para la familia que los vecinos del barrio los acompañaran en la búsqueda de la verdad.

“Lito era muy querido en el barrio. Cumplía con todas las normas: usaba el barbijo, tenía el permiso para circular. Lo que hicieron con él fue abuso policial. Si no hay respuesta vamos a seguir marchando, exigiendo justicia”, reafirmó Daiana.

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