La Capitalidad es un derecho de los platenses

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por José Arteaga.

La Plata no es una ciudad más: es la capital de la provincia más importante del país. En nuestra geografía conviven más de 400 edificios públicos que usamos los platenses y los bonaerenses durante todo el año. Justamente, debido a esa inmensa responsabilidad, hace tiempo se dispuso una tasa de capitalidad. ¿Qué significa esto? Que contemos por ley con un régimen económico especial que nos permite cuidar todo el patrimonio cultural, urbanístico e histórico que tenemos.

Opinión de José Arteaga

LA CIUDAD DEJÓ DE PERCIBIR RECURSOS

Desde que el Gobernador Antonio Cafiero la implementó en 1991, dicha tasa se pagó en tiempo y forma. El problema surgió en 2013, cuando –sin motivo ni explicación– la ciudad dejó de percibir estos recursos por parte de la Provincia de Buenos Aires. Ya son seis años que, respetando los canales legales e institucionales, los platenses reclamamos lo que nos pertenece.

Y nos sobran los motivos para hacer cumplir este derecho. Para empezar, como se dijo al principio: la urbe alberga la estructura burocrática de la provincia más voluminosa del país. Pero no solo eso. También habitan en ella una de las universidades más importantes de Latinoamérica (la UNLP), diferentes órganos descentralizados del Estado nacional, el estadio más moderno de Argentina, cuerpos consulares y el Arzobispado de La Plata. Solo por citar algunas instituciones clave de nuestra sociedad.

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LA PLATA Y SU GRAN PATRIMONIO

Otra razón es que La Plata posee un patrimonio arquitectónico único. Desde su fundación, el 19 de noviembre de 1882, ha sido la cuna de obras magníficas con distinción internacional. ¿Algunas de ellas? El Teatro Argentino, el Teatro Coliseo Podestá, el Museo de Ciencias Naturales, la Casa Curutchet y, por supuesto, la icónica República de los Niños.

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Todo este sistema administrativo, sumado a las distintas atracciones turísticas, genera una intensa circulación de gente en la ciudad. Bonaerenses que vienen a realizar trámites, estudiantes que llegan para cumplir su vocación profesional, académicos que exponen en prestigiosos congresos y artistas de la talla de U2, Coldplay, los Rolling Stones se pasean por las diagonales durante todo el año. Ese tránsito repercute en la infraestructura (mantenimiento de veredas, calles, espacios públicos, etc.), exige una alta calidad de servicios (hotelería, gastronomía, oferta cultural, etc.) y demanda una seguridad moderna (patrulleros, cámaras de vigilancia, centros de monitoreo, personal capacitado, etc.). Todos esos requisitos son imposibles de satisfacer con un presupuesto de escala municipal. Por eso, la tasa de capitalidad no es un capricho, es una necesidad urgente.

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A días de cumplir 138 años, la ciudad pide ser valorada por lo que es, una capital provincial, con grandes responsabilidades ejecutivas y una proyección internacional equiparable a la de otras metrópolis importantes de la región. Devolvernos la tasa de capitalidad sería un acto de justicia y, sobre todo, un reconocimiento a nuestra historia legado como prenda de la unión nacional. Historia que nos hace sentir orgullosos a los platenses, pero también a los bonaerenses porque La Plata es su casa.

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