La inflación no da tregua, según un informe de la consultora LCG, el costo de los alimentos subió un 3,7% en las últimas cuatro semanas, mientras que la inflación general rondaría el 2,7%. La carne lidera los aumentos con un 6,3%, seguida por lácteos, huevos y panificados. En el Gran Buenos Aires, el pan ya supera los $4.000 por kilo. En CABA, sin embargo, niegan aumentos similares. La suba impacta de lleno en el bolsillo de los sectores más vulnerables.
El ajuste en los precios de productos básicos como el pan, los lácteos y la carne se da en un contexto de incertidumbre económica, donde la desaceleración cambiaria no alcanza para frenar los aumentos. La industria panadera, por ejemplo, justifica los incrementos en los "insumos, las tarifas y el combustible". Mientras tanto, el poder adquisitivo de los hogares continúa deteriorándose, en especial en los sectores populares, que destinan gran parte de sus ingresos a la alimentación diaria. La tendencia inflacionaria en alimentos no sólo preocupa por su impacto económico, sino también por sus consecuencias sociales en un país con altos niveles de pobreza.