Dos conductores de aplicaciones de viajes fueron asaltados a mano armada en las últimas horas en la región. Los dos hechos ocurrieron mientras trabajaban —uno durante la noche del miércoles, el otro en la madrugada siguiente— y en ambos casos los delincuentes utilizaron armas de fuego para amenazarlos. Una vez más, el episodio deja a la vista los riesgos que enfrentan quienes pasan horas al volante para sostener sus ingresos.
El primero de los ataques ocurrió el miércoles cerca de las 21.45 en la zona de 85 y 28, en Villa Elvira. Un conductor de DiDi, de 33 años, había recibido un pedido de viaje a pocas cuadras de donde se encontraba. Al llegar al punto de encuentro vio a una joven y a un muchacho, de entre 18 y 20 años, que le hicieron señas para que detuviera la marcha.
Los dos subieron al vehículo y la situación cambió en segundos. Según su relato, escuchó el sonido del arma al ser cargada y sintió que le apoyaban una pistola en la cabeza. El joven que viajaba en el asiento del acompañante le ordenó que mirara hacia adelante, mantuviera las manos sobre el volante y entregara el celular junto con la contraseña.
Mientras lo amenazaban apareció un tercer sospechoso que abrió la puerta del acompañante. Instantes después, el chofer sintió otro objeto en las costillas y advirtió que un segundo hombre lo apuntaba con un arma. "Bajate del auto y corré", le ordenaron, según consta en la denuncia.
Sin oponer resistencia, el conductor tomó su billetera y salió corriendo. Los sospechosos escaparon por la calle 85 en dirección a 30 y desaparecieron de su vista. El hombre pidió ayuda a personas que se encontraban en las inmediaciones y dio aviso al 911. En este caso, los asaltantes no se llevaron el vehículo, pero lo intimidaron con armas a centímetros de su cuerpo.
El segundo episodio ocurrió alrededor de las 3 de la madrugada en Ensenada. Un conductor de Uber, de 40 años, circulaba por la calle 39 en dirección a 126 para buscar a un pasajero. Al llegar a esa esquina fue interceptado por delincuentes que se movilizaban en dos motos, mientras otro sospechoso se acercó a pie.
Según denunció, el hombre armado lo apuntó con una pistola y lo obligó a bajar del Chevrolet Prisma que conducía. Antes de apoderarse del auto, lo golpearon en la cabeza con los puños y con el arma. También le robaron la billetera, que contenía su documentación y las llaves de su casa y del vehículo.
La víctima estimó que el ataque fue cometido por entre seis y ocho hombres con capucha. Tras el asalto fue atendido en la guardia del Hospital Gutiérrez.
El caso de Villa Elvira responde a un patrón que los trabajadores de plataformas conocen bien. En los últimos meses se multiplicaron los asaltos que comienzan con un pedido de viaje: los delincuentes solicitan el servicio a través de la aplicación, citan al conductor en un punto elegido y lo asaltan al llegar o en medio del trayecto. La maniobra se conoce como el "falso viaje".
El repaso de los hechos de las últimas semanas muestra lo aceitado del método. El 10 de octubre, un taxista que prestaba servicios mediante DiDi fue amenazado con un arma, golpeado en el rostro y despojado de su Fiat Siena en Villa Elvira; por la causa, la DDI platense detuvo a dos mujeres y un hombre, y el expediente quedó caratulado como "robo calificado por el uso de arma en poblado y en banda, lesiones y robo automotor".
Dos días antes, un conductor de 33 años que había llegado desde Salta tres meses atrás fue asaltado en la zona de 93 y 3: dos falsos pasajeros lo tomaron del cuello, le apoyaron un arma y le robaron el auto, la campera, las zapatillas y la billetera, antes de abandonarlo en la calle. Y en julio, en Villa Elvira, otro chofer recibió un culatazo en la boca cuando llegó a buscar a un pasajero en la zona de 97 entre 118 y 119.
El denominador común de todos los casos es el horario: la mayoría ocurre de noche o en la madrugada, cuando el movimiento en la calle baja y cada viaje se vuelve una apuesta. Los choferes lo resumen con una frase que circula entre ellos: salir a trabajar y no saber si vuelven con el auto, con el celular —su herramienta de trabajo— o con la recaudación del día.
Desde las agrupaciones del sector sostienen que el problema no es solo delictivo, sino también de regulación. El presidente de la Agrupación de Choferes de Aplicaciones Unidas de la Rep?lica Argentina (Acaura), el platense Pablo León, advirtió que la actividad creció de manera exponencial —calculó unos 100.000 conductores nuevos en el último año a nivel nacional— y que, sin reglas claras, se profundiza la precarización de un trabajo que ya dejó de ser rentable para muchos.
Las plataformas, por su parte, ofrecen herramientas como el botón de emergencia que conecta con el 911, el seguimiento por GPS de todos los viajes, la verificación con PIN del pasajero y la posibilidad de compartir la ubicación en tiempo real con contactos de confianza. Los conductores señalan que esos mecanismos son útiles para reportar un hecho, pero no alcanzan para prevenirlo: cuando el arma aparece, ya es tarde.
Los dos hechos de esta semana fueron radicados ante la Policía y quedaron en manos de la Justicia. Hasta el momento, no se informó sobre detenidos ni sobre la recuperación del Chevrolet Prisma robado en Ensenada.
Los investigadores trabajan sobre una hipótesis que se repite en casi todos los expedientes: que detrás de los robos hay bandas que se dedican específicamente a asaltar conductores de aplicaciones, con la ventaja de que ellos mismos eligen el lugar y la hora del encuentro. En el caso del conductor de DiDi de Villa Elvira, la víctima aportó descripciones de los tres sospechosos y quedó a disposición de la causa para un eventual reconocimiento.