La noche que Defensores jamás olvidará
El reloj marcaba exactamente las 19.15. Había terminado de hacer uso de la palabra el presidente Pablo Díaz. El clima y la ansiedad iban en aumento. Era el momento más esperado de la jornada. Se pidió a los presentes que encendieran las linternas de sus celulares, brindando un espectáculo en las tribunas a la altura de otros eventos de envergadura.
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Llegó el instante de la cuenta regresiva. 10, 9, 8, 7, 6, 5, 4, 3, 2, 1 y, de pronto, la imagen que quedará grabada para siempre en la retina de quienes estuvieron allí y de quienes lo siguieron en vivo en la transmisión de Tribuna Roja. En el momento en que las autoridades cortaban la cinta inaugural, las torres, mudas testigos hasta allí de una jornada histórica, cobraron vida.

El cielo se iluminó, la escena fue absolutamente diferente y el “12 de Octubre” prendió sus luces ante la incredulidad de algunos y la emoción de muchos. Se erizó la piel de los asistentes y varios dejaron caer una lágrima de sus mejillas. Eran lágrimas de felicidad de quién sabe el esfuerzo del objetivo alcanzado. Es un antes y un después en la historia de la institución. Es una obra que trasciende a la entidad y de la que habla la ciudad. La luz se hizo en Defensores por primera vez en 104 años de historia. La felicidad no tiene límite.

LA JUGADA MAGISTRAL
Una de las notas emocionantes de la noche fue la presencia en el terreno de juego del máximo goleador de la historia de la institución. Con sus jóvenes 91 años, Julio Rodríguez, ataviado de una camiseta retro que en su momento le regaló la institución, se dio el gusto de dar el puntapié inicial previo al partido que protagonizaron las glorias del Rojo con los seniors del Pincha y el Lobo.
Acompañado por familiares, a Julio se lo vio contento y agradecido por ser protagonista de este momento.

Pero no fue solamente eso. Fue una jugada maestra de la historia de Camba. Porque en una acción se juntó toda la historia. Porque Julio, artífice del equipo campeón de 1959 (primer título en AFA), cedió el balón al Gato Sánchez, el segundo goleador. El campeón dos veces con Camba (1976 y 1984), con la camiseta 7 puesta, dio un pase simbólico a otro histórico. El Negro Aragón, héroe del ascenso en Junín (el primero a la B en 1991), metió un pase para el avance de Pablo Casado. Uno de los grandes protagonistas del último título de Camba (el bicampeón 98-99) transcurrió algunos metros y de cara al arco de calle Quintana convirtió un gol de gran emoción. El primero con la nueva iluminación. Con el rostro emocionado, se sacó la camiseta y se dejó ver debajo de la suya la 5 de su amigo, el inolvidable Ruso Da Ponte. Mirando el cielo, con los brazos en alto, y el grito de los hinchas, cerró uno de los momentos más estremecedores de la noche.

EL DESFILE
asadas las 18.30, arrancó la fiesta en el “12 de Octubre”. La banda infanto juvenil de la Municipalidad de Ensenada, a cargo de Franco Soria, emergió desde el Polideportivo y dio inicio al desfile, entonando sus melodías.
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Luego de hacer el recorrido por el campo de juego, fue el momento del ingreso de los muchos deportistas que tiene la institución para participar del desfile con sus atuendos correspondientes. Fútbol en todas sus expresiones (mayores, juveniles e infantiles), vóley, patín, kick boxing, fútbol inclusivo, biblioteca, fútbol senior y pelota a paleta dieron formal inicio de la jornada y se distribuyeron a lo largo del campo. Tras el desfile, ingresaron los protagonistas del encuentro simbólico entre las glorias del Rojo de 1991 y 98-98 y los veteranos de Estudiantes y Gimnasia.