Gimnasia proyecta ganar $5.707 millones, pero debe afrontar vencimientos por más de $10.000 millones

El presupuesto tripero depende de ventas todavía no realizadas y de ingresos por una copa internacional.

20-10-2026 - Por Noticias Ensenada

Gimnasia y Esgrima La Plata enfrenta una discusión decisiva sobre su futuro económico. Según el análisis publicado por Joaco (@joacoelbaum), el presupuesto 2026/27 proyecta un resultado positivo de $5.707 millones, pero contempla ingresos por transferencias de futbolistas que todavía no se concretaron y recursos vinculados con la participación en una copa internacional. La cifra que más preocupa no es el superávit anunciado, sino los más de $10.000 millones de deuda financiera que vencen durante el ejercicio y que no aparecen como egresos en ese resultado económico. El club exhibe señales de ordenamiento, aunque la presión financiera continúa.

Un presupuesto que necesita vender jugadores

El proyecto económico contempla $8.173 millones por transferencias de futbolistas, una de las principales fuentes de ingresos previstas. De ese total, $2.931 millones corresponden a la operación de Alan Lescano, mientras que aproximadamente $5.240 millones dependen de ventas que todavía no se realizaron. La diferencia es fundamental: una cosa es registrar ingresos vinculados con una transferencia concretada y otra muy distinta es construir el presupuesto sobre negocios que aún deben cerrarse. Si esas operaciones no se producen, el resultado económico cambiará.

La estimación difundida por Joaco plantea que, sin ingresos por ventas de jugadores, Gimnasia registraría una pérdida cercana a $2.500 millones. No se trata de afirmar que ese déficit ya exista, sino de mostrar la sensibilidad del presupuesto frente a un escenario diferente del proyectado. El equilibrio de las cuentas depende, en buena medida, de que el mercado de pases aporte recursos suficientes para sostener la actividad del club. La gestión tendrá que administrar esa incertidumbre sin comprometer necesidades deportivas y operativas.

El presupuesto incluye, además, alrededor de $3.565 millones asociados con la participación en una competencia internacional. Ese ingreso forma parte de las hipótesis utilizadas para elaborar la proyección económica. Cuando un presupuesto incorpora recursos sujetos a resultados deportivos o condiciones futuras, la administración necesita prever qué ocurrirá si finalmente no se perciben. El análisis compartido no detalla un escenario alternativo completo que permita calcular el efecto combinado de la ausencia de ventas y de esos ingresos internacionales.

La cuestión no es menor para una institución que debe sostener contratos, infraestructura, actividades deportivas y compromisos financieros. Las proyecciones sirven para planificar, pero su utilidad depende de que los dirigentes identifiquen los riesgos y establezcan mecanismos para afrontarlos. El problema no es presupuestar objetivos ambiciosos, sino depender de ellos sin disponer de alternativas claras ante un escenario adverso. Esa será una de las exigencias centrales de la temporada.

Más de $10.000 millones: el vencimiento que cambia la discusión

El dato más delicado aparece al observar las obligaciones financieras. Según Joaco, Gimnasia debe afrontar vencimientos superiores a $10.000 millones durante el ejercicio 2026/27, compromisos que no están incluidos como gastos dentro del resultado económico presupuestado. El club puede mostrar un superávit contable proyectado y, al mismo tiempo, enfrentar dificultades para reunir el efectivo necesario para pagar sus deudas. Son dos dimensiones distintas de una misma situación financiera.

La explicación está en la naturaleza del documento. El presupuesto presentado es económico, es decir, proyecta ingresos y gastos, pero no constituye un presupuesto de caja que detalle todos los cobros y pagos. Tampoco incluye amortizaciones, por lo que no puede compararse directamente con el balance contable. Confundir resultado económico con disponibilidad de dinero llevaría a una lectura incompleta de las cuentas. Para conocer la verdadera capacidad de pago hace falta analizar vencimientos, flujos de fondos y condiciones de refinanciación.

El análisis no describe solamente dificultades. Entre los avances señalados aparece la finalización de los pagos correspondientes al concurso de acreedores de 2017, aunque todavía resta la declaración judicial que formalice esa situación. Cerrar las obligaciones de un proceso concursal iniciado casi una década atrás constituye un paso relevante para ordenar el historial financiero del club. La confirmación judicial será necesaria para considerar concluida esa etapa en términos formales.

También se informaron mejoras en distintas fuentes de ingresos y reducciones de gastos. Los recursos por sponsors aumentaron 43%, las cuotas sociales crecieron casi 10% en términos reales y los gastos administrativos disminuyeron 41%. A eso se suma una reducción del 38% en las deudas con empleados. Son indicadores de gestión que merecen ser considerados junto con los problemas financieros, porque muestran avances concretos en áreas que dependen de la administración cotidiana. El desafío será sostenerlos durante el próximo ejercicio.

La operación vinculada con Alan Lescano, por USD 1,9 millones según el análisis difundido, constituye otro de los movimientos destacados. Ese ingreso aporta recursos y forma parte de las decisiones que permiten atender compromisos acumulados. Sin embargo, las transferencias de futbolistas son operaciones extraordinarias: pueden aliviar una situación financiera, pero no reemplazan una estructura de ingresos recurrentes capaz de sostener al club. Por eso, el presupuesto vuelve a colocar al mercado de pases en el centro de la discusión.

La deuda con exdirigentes y los derechos de televisión

El análisis identifica tres cuestiones que serán determinantes para el ejercicio 2026/27: renegociar deudas con exdirigentes, concretar ventas convenientes de jugadores y evitar comprometer más ingresos futuros por televisión. La preocupación es que resolver necesidades inmediatas mediante recursos de temporadas posteriores puede trasladar el problema financiero hacia las próximas administraciones. Cualquier renegociación debería considerar montos, plazos, intereses y garantías.

La eventual refinanciación de los vencimientos superiores a $10.000 millones será particularmente importante. Extender plazos puede aliviar las necesidades de efectivo de corto plazo, aunque sus efectos dependerán de las condiciones acordadas. Una deuda renegociada no desaparece: cambia su calendario y, eventualmente, su costo. Por eso, el verdadero examen de la gestión no estará solamente en presentar un presupuesto positivo, sino en demostrar cómo se cumplirán las obligaciones.

Joaco también destaca una evolución favorable del equipo y señales de mayor orden administrativo. Esa combinación es importante porque las decisiones financieras y deportivas están conectadas: vender jugadores puede aportar fondos, pero también obliga a evaluar cómo se sostiene la competitividad. El desafío consiste en fortalecer al plantel sin volver a comprometer recursos que el club necesitará para afrontar deudas y gastos corrientes. No hay una solución automática entre vender más y gastar menos.

La situación exige distinguir los avances de los riesgos. haber reducido gastos administrativos, aumentado ingresos comerciales y disminuido deudas laborales son resultados positivos; depender de transferencias pendientes y afrontar grandes vencimientos financieros son factores de vulnerabilidad. Ambas realidades pueden coexistir: Gimnasia puede estar ordenando aspectos de su administración y seguir atravesando una situación financiera delicada. Ignorar cualquiera de las dos produciría un diagnóstico incompleto.

El verdadero partido de Gimnasia se juega con la caja

El presupuesto 2026/27 plantea un superávit de $5.707 millones, pero su cumplimiento dependerá de operaciones deportivas y comerciales que todavía deben materializarse. Al mismo tiempo, el club deberá administrar obligaciones financieras que superan los $10.000 millones durante el período. La cifra del superávit no alcanza para medir la salud financiera: hace falta saber cuánto dinero ingresará efectivamente, cuándo estará disponible y qué pagos deberán realizarse. Esa información permitirá evaluar la sostenibilidad del plan.

Gimnasia tiene indicadores de recuperación y problemas heredados que todavía condicionan su futuro. La discusión no debería reducirse a presentar las cuentas como un éxito completo ni como un fracaso inevitable. La pregunta decisiva para la dirigencia es cómo transformar las mejoras administrativas en estabilidad financiera sin depender permanentemente de vender futbolistas o anticipar ingresos futuros. Esa será la verdadera prueba del ejercicio 2026/27.